| No bastaría un mes para visitar Marrakech, porque está llena de sorpresas. Nosotros nos hemos habido una semana y hemos quedado affascinati de su belleza, del caos que reina a cada hora y de sus colores. Indudablemente es ella Plaza Jemaa el fna que hace de Marrakech una ciudad única al mundo, no creo, en efecto, hay un sitio tan animado, siempre, cada día sin que hay una fiesta o una feria. Se está horas sobre las terrazas de los bares que dominan la plaza a mirar este gran movimiento. La plaza está llena de extraños personajes, encantadores de serpiente, amaestradores de monas, prestidigitadores, cartománticos, vendedores, cantantes, en fin las tan dichas gandulas. Luego La tarde se llena de banquetes para cenar, no nos lo hemos hecho, cocinan de todo de la carne a las caracol y a un humo blanco los nvade la plaza, que se llena todavía de más que sonidos, colores, olores, en fin un sitio fantástico. Puede perdernos agradablemente en los Souk, entre estrechos viuzze, aquí las cosas por comprar son tan muchas que no saber de dónde iniciar. Son divididos en sectores, hay el Souk de los teñidores dónde se tiñe a mano en grandes tinas y se tumba todo al aire para hacer secar, hay aquel de las babuchas, de los bolsos, aquel de los herreros el más bonito dónde el ruido es ensordecedor y es tan extraño que casi parecer irreal. La cocina marroquí es excelente y hemos comido el cous-cous y el tajine cocinados muy bien. Desaforadamente aunque el tiempo no ha sido lo máximo y los vendedores te estresaron hasta agotarte o a hacer enfadarte, hemos sido bien. C' también es gustado el alojamiento al Sangho club Previlege. |